Wednesday, August 31, 2011

Una Red de ciudades en latinoamerica

La principal razón por la cual no voy a estar en el foro de la UNAM es porque estoy asistiendo al Segundo Encuentro de la Red Latinoamericana por Ciudades Justas, Democráticas y Sustentables.

El titulo podría sonar aburrido pero es bastante más interesante de lo que parece.

El encuentro reúne a una red habitantes de más de 50 ciudades latinoamericanas que están incidiendo en las decisiones de sus gobiernos locales. La idea surgió en 1998 en Bogotá con base en el Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia. De aquí se generó un observatorio que se llama Bogotá Cómo Vamos.

Este observatorio tiene el principal objetivo evaluar periodicamente la calidad de vida de sus habitantes a raíz de lo que hace o no hace el gobierno local. La idea fue tan buena que otras ciudades en países como Argentina, Brasil, Uruguay, Perú, Paraguay, Bolivia, Chile y Ecuador adoptaron este observatorio.

México acaba de generar su primer programa: Jalisco Cómo Vamos, y un grupo de ciudadanos está impulsando otro observatorio en la Ciudad de México. Sería fantástico poder evaluar el cambio en la calidad de vida de los capitalinos por obras como el Segundo Piso, Los Puentes de los Poetas, la pista de hielo en el Zocalo, las bicicletas en La Condesa, el Metrobús..... Necesitamos un observatorio que preguntara: ¿porque muchos de los expertos que asesoraban al Plan Verde de la ciudad renunciaron? ¿qué se ha hecho del programa de crecimiento cero en el la zona de conservación? Y las respuestas darlas a conocer a la sociedad. Quizá eso nos ayudaría a entender por qué las Secretarías del Medio Ambiente de las últimas dos administraciones se han dedicado a defender más a las obras viales que a las zonas de conservación.

Volviendo al encuentro. La gente aquí viene de todas las ideologías, hay desde los trasnochados que dicen que la única solución es tirando al imperial neoliberalismo hasta empresarios neoliberales que buscan tener una ciudad mejor para ellos y sus hijos. Aún así, se están buscando consensos en los puntos en común.

Esta red es una prueba de que los académicos le tenemos que perder el miedo a la sociedad civil. Estas redes ayudan a solucionar el reclamo desesperado de algunos académicos y tomadores de decisión "En la ciudad no se puede hacer ningún proyecto porque los vecinos y lo paran".

Sí. Muchos proyectos son detenidos por los vecinos afectados. Pero la negativa de los vecinos no es la causa del problema sino el resultado. La causa del problema es que los proyectos son impuestos, con poca información y los beneficios son siempre para las constructoras. Así, hasta los pocos proyectos que podrían ser benéficos a la ciudad son vistos con desconfianza.

Es tiempo de comprender que no toda la sociedad civil es reactiva o vive de los plantones y cerrar calles y luego cobrar "huesos" en el gobierno. Hay ciudadanos organizados que lo único que buscan es aportar ideas para tener una mejor calidad de vida en sus ciudades.

Saturday, August 27, 2011

Foro: Diálogos por una Ciudad Sustentable

Hace unos meses, la Dra. Ana Mendoza y yo promovimos una carta al Rector de la UNAM preocupados por dos grandes proyectos: La Supervía y la Biometrópolis. Recibimos muy buena respuesta de la comunidad universitaria preocupada por su ciudad y logramos obtener más de mil firmas entre estudiantes y académicos de la UNAM. Gracias al apoyo de los firmantes el Rector nos recibió para platicar del tema. El resultado de todo esto fue la realización de un foro en donde los académicos pudiéramos dialogar con la sociedad sobre la ciudad con temas de actualidad, entre los cuales está la urbanización descontrolada.

De aquí surge el foro que se llevará a cabo los próximos 1 y 2 de septiembre


Se llevará a cabo en el Palacio de Autonomía en el Centro de la Ciudad. De 9 am a 7 pm.

Pero organizar este foro fue una tarea ardua y compleja ya que surgieron muchas ideas. Las discusiones llevaron a un objetivo distinto del foro: que funcione como un punto de partida para que los académicos de la UNAM formemos un grupo multidisciplinario que discuta los problemas de la ciudad. Este grupo no sólo resolvería problemas que los gobiernos o los citadinos señalen, sino también el poder generar teoría de manejo, sustentabilidad, ecología, movilidad, desigualdad en zonas urbanas.

Esta idea es diferente a la idea original del foro y honestamente a mi no me gustó el cambio de objetivo. Sin embargo, el nuevo objetivo puede ser una oportunidad para que, sabiéndola aprovechar, la UNAM tenga una parte más activa en el entendimiento y manejo de los problemas que nos afectan no sólo en esta ciudad sino en muchas más.


Los invito al foro a todos (universitarios y no universitarios) la próxima semana. Ojalá mucha gente pueda asistir. Es parte de ir construyendo ciudadanía con una visión informada, acercando a la academia a los problemas cotidianos. 

Tristemente yo no podré asistir porque esos días estaré en una reunión organizada por la Red Latinoamericana de Ciudades Justas y Sustentables, para compartir experiencias urbanas a lo largo de nuestras ciudades. Ya les platicaré en futuras publicaciones sobre de las experiencias de Sao Pablo, Bogotá, Buenos Aires, entre otras.

Monday, August 15, 2011

Cuando el río suena.....se entuba

La Dra. Marisa Mazari me hizo el honor de colaborar en este texto y apoyarme con sus fotos.

Desde hace más de medio siglo le tenemos aversión a los ríos en esta ciudad. Dos ejemplos actuales: Escuchando el programa del Weso después de que el Río de los Remedios se desbordó por causa de las lluvias atípicas, sus conductores se quejaron de que el gobierno se robaba el dinero en lugar de entubar el río. El otro: terminando de dar una plática que explicaba cómo la destrucción del Suelo de Conservación generaba desastres en la ciudad como el desbordamiento de los ríos, uno de los oyentes sugirió “entonces, lo que hay que hacer es entubar el río”.



Chicago
Nuestra aversión es tal que los obligamos a llevar automóviles en lugar de agua y les dejamos el nombre para recordarles lo que una vez fueron. Si los ríos de otras ciudades fueran tan repudiados como aquí, sería común escuchar en Washington frases como “tomas el Potomacducto y en el monumento a Jefferson das vuelta a la derecha...” o en Londres propagandas del alcalde Boris Johnson que dijeran “Con la Supervía-Tamesis ahorrarás media hora en tu automóvil cuando vayas de Westminster al London City Airport para tus viajes de negocios”.

Ya hemos destruido todos ríos que estaban en la parte baja del valle. Ahora vamos contra los que están en el margen, como el Río de la Magdalena. Pero los disfrazamos de rescate. Entubar el Río de la Magdalena es la forma en la que el GDF va a “rescatarlo”, utilizando más de 270 millones de pesos con apoyo del Sistema de Aguas de la Ciudad de México.
"Rescate" del Río Magdalena (foto: M.Mazari)
A principios de sexenio el GDF buscó generar el publicitado “Plan Maestro para el Rescate de los ríos Magdalena y Eslava”, realizados con el apoyo de la UNAM y la UAM. Pero después del estudio, no es claro cómo el GDF está aterrizando (si lo está haciendo) sus resultados. Tampoco es público el proyecto del ”Sistema de Indicadores para los ríos Magdalena y Eslava” para que la sociedad pueda darle seguimiento al rescate.

Lo que es evidente para los que ven y oyen correr el río es que el agua limpia se va al drenaje. Esta agua tan necesaria en esta sedienta ciudad sigue mezclándose con aguas negras y contaminando el río e inundando zonas bajas. Contrario al Plan Maestro, se instalan tubos de diferentes dimensiones bajo el cauce del río o a su lado.

Anuncio de "rescate" (Foto. L.Zambrano)
Es triste ver como la propuesta de la UNAM de contar con un parque lineal con el río hasta Coyoacán se desvaneció destruyendo las ilusiones de que esta ciudad contara con un río emblemático. La forma de “rescatarlo” de las últimas administraciones delegacionales es permitiendo asentamientos ilegales.

Todavía contamos con alrededor de 40 ríos, permanentes o temporales y la mayoría de ellos están en el suroeste de la ciudad. El Arquitecto Jorge Legorreta publicó un libro sobre ríos, lagos y manantiales del Valle de México, donde nos enseña, con fotografías muy duras, que los estamos destrozando.

¿Porqué defender los ríos?

Entre otras cosas porque en buen estado los ríos depuran el agua y detienen su velocidad, disminuyendo el riesgo de inundaciones, generan microclimas, promueven la diversidad y le brindan una imagen a la ciudad. Los ríos son parte de los atractivos de París, Londres, Amsterdam, Berlín, Nueva York, Chicago, entre otros. Estos beneficios gratis son los llamados servicios ecosistémicos. La falta de ellos nos cuesta dinero y disminuyen la calidad de vida.





Cuando se entuban los ríos se pierden todos los servicios ecosistémicos que nos brindan. Como consecuencia, las lluvias producen encharcamientos e inundaciones, porque el agua no tiene con qué detenerse y ni puede infiltrarse (introduciéndose) a nuestro sobreexplotado acuífero. También se evita que las fugas de agua se detecten porque van directo al río entubado. Esto nadie lo ve y por lo tanto no interesa a los tomadores de decisión, pero llega un momento en que el problema se revienta. No tener un río también reduce la calidad de vida, porque en lugar de tener sauces llorones con aves, tenemos microbuses y con cumbias a todo volumen.
Agua limpia que brota de las instalaciones del drenaje perimetral (obra pendiente) a la orilla del río Magdalena, en La Cañanda, Magdalena Contreras (Foto: M Mazari)

No es que los tomadores de decisiones no lo entiendan. Hemos escuchado a José Luis Luege (director de la CONAGUA y supuesto candidato a la jefatura del GDF) con discursos en los que defiende a los ríos con los argumentos arriba esgrimidos. Pero hace lo contrario: los entuba.
Asentamientos irregulares (Foto M.Mazari)

En mayo, el New York Times publicó una nota sobre Elias Cattan, Delfín Montaña y Lucie Nguyen que proponen que Viaducto vuelva a ser un río abierto (), sueño que nos encantaría ver antes de morir. A la par es necesario defender a los pocos ríos que nos quedan. En particular el Magdalena que es el más grande de todos ellos. Pero esto, otra vez, recae en los ciudadanos:  primero, el entender que los ríos no son el enemigo y segundo, la responsabilidad de evitar que sean destruidos inmisericordemente por los tomadores de decisión.

Entubar los ríos nunca ha sido una solución sustentable, por más que los tubos tengan “tecnología de punta” y “sean verdes”.

Monday, August 1, 2011

Las joyas de la MIA de la Supervía 5: Todos estábamos equivocados


Hemos vivido en el error.

Los efectos negativos de carreteras como la Supevía no se basan en fraccionar el bosque, ni reducir la infiltración del suelo, ni aumentar la utilización del automóvil, ni aumentar la posibilidad de extinción de 29 especies que están en peligro, tampoco el talar más de 60 mil encinos nativos de México. Esos no son efectos relevantes.

La consultora SIGEA no ilustra con los verdaderos efectos negativos en el tercer y cuarto párrafos de la página 178 de la MIA de la Supervía. Por ser obras de arte los repito a continuación.

 "...Más sin embargo, las perspectivas en el futuro predecible son, que al igual que el resto de las obras viales en la Ciudad de México y su zona metropolitana, no se vislumbra un comportamiento diferente para esta vialidad, en donde la presencia de anuncios a todo lo largo de su recorrido, incrementen en magnitud e importancia el impacto adverso global.

Resulta paradójico, que a menudo el impacto por las obras motivadas por los anuncios tengan por proyección de sombras, reducción de visibilidad de los paisajes, etc., mayores efectos ambientales que las propias obras viales..."

El primer párrafo demuestra el legado de Elba Esther en la educación del español, en particular en redacción. En esa maraña de palabras se anuncia lo que es la verdadera joya, que está escrita en el segundo párrafo: la sombra que producen los espectaculares afecta más que la carretera misma.

!Esto es un cambio de paradigma! Bajo este razonamiento, la solución ecológica a nuestros problemas se basaría en  prohibir los espectaculares.

Es triste que existan estos argumentos tan absurdos en un documento que evalúa la pertinencia de una construcción que partirá en dos la última cañada que sobrevive en la ciudad de México. Estos argumentos son el resultado de lo que está pasando en todo el país con las Manifestaciones de Impacto Ambiental. En lugar de que las MIAs sean instrumentos de evaluación, son instrumentos de justificación ante gobiernos complacientes que aceptan argumentos ridículos y torcidos ante algo que es completamente injustificable.

Es por esto necesario que la sociedad influya para que las MIAs no se vuelvan actos burocráticos de las empresas. Las MIAs deben de ser  evaluadas por personas que no tengan ningún interés en la obra. Los gobiernos sí tienen interés, la prueba son los anuncios sobre sus logros de cada año en los informes de gobierno.

Esta será la última joya que voy a publicar por lo pronto. No es que no haya más, pero creo que vale la pena comenzar a hablar de problemas graves que están sucediendo en el DF.