Monday, August 15, 2011

Cuando el río suena.....se entuba

La Dra. Marisa Mazari me hizo el honor de colaborar en este texto y apoyarme con sus fotos.

Desde hace más de medio siglo le tenemos aversión a los ríos en esta ciudad. Dos ejemplos actuales: Escuchando el programa del Weso después de que el Río de los Remedios se desbordó por causa de las lluvias atípicas, sus conductores se quejaron de que el gobierno se robaba el dinero en lugar de entubar el río. El otro: terminando de dar una plática que explicaba cómo la destrucción del Suelo de Conservación generaba desastres en la ciudad como el desbordamiento de los ríos, uno de los oyentes sugirió “entonces, lo que hay que hacer es entubar el río”.



Chicago
Nuestra aversión es tal que los obligamos a llevar automóviles en lugar de agua y les dejamos el nombre para recordarles lo que una vez fueron. Si los ríos de otras ciudades fueran tan repudiados como aquí, sería común escuchar en Washington frases como “tomas el Potomacducto y en el monumento a Jefferson das vuelta a la derecha...” o en Londres propagandas del alcalde Boris Johnson que dijeran “Con la Supervía-Tamesis ahorrarás media hora en tu automóvil cuando vayas de Westminster al London City Airport para tus viajes de negocios”.

Ya hemos destruido todos ríos que estaban en la parte baja del valle. Ahora vamos contra los que están en el margen, como el Río de la Magdalena. Pero los disfrazamos de rescate. Entubar el Río de la Magdalena es la forma en la que el GDF va a “rescatarlo”, utilizando más de 270 millones de pesos con apoyo del Sistema de Aguas de la Ciudad de México.
"Rescate" del Río Magdalena (foto: M.Mazari)
A principios de sexenio el GDF buscó generar el publicitado “Plan Maestro para el Rescate de los ríos Magdalena y Eslava”, realizados con el apoyo de la UNAM y la UAM. Pero después del estudio, no es claro cómo el GDF está aterrizando (si lo está haciendo) sus resultados. Tampoco es público el proyecto del ”Sistema de Indicadores para los ríos Magdalena y Eslava” para que la sociedad pueda darle seguimiento al rescate.

Lo que es evidente para los que ven y oyen correr el río es que el agua limpia se va al drenaje. Esta agua tan necesaria en esta sedienta ciudad sigue mezclándose con aguas negras y contaminando el río e inundando zonas bajas. Contrario al Plan Maestro, se instalan tubos de diferentes dimensiones bajo el cauce del río o a su lado.

Anuncio de "rescate" (Foto. L.Zambrano)
Es triste ver como la propuesta de la UNAM de contar con un parque lineal con el río hasta Coyoacán se desvaneció destruyendo las ilusiones de que esta ciudad contara con un río emblemático. La forma de “rescatarlo” de las últimas administraciones delegacionales es permitiendo asentamientos ilegales.

Todavía contamos con alrededor de 40 ríos, permanentes o temporales y la mayoría de ellos están en el suroeste de la ciudad. El Arquitecto Jorge Legorreta publicó un libro sobre ríos, lagos y manantiales del Valle de México, donde nos enseña, con fotografías muy duras, que los estamos destrozando.

¿Porqué defender los ríos?

Entre otras cosas porque en buen estado los ríos depuran el agua y detienen su velocidad, disminuyendo el riesgo de inundaciones, generan microclimas, promueven la diversidad y le brindan una imagen a la ciudad. Los ríos son parte de los atractivos de París, Londres, Amsterdam, Berlín, Nueva York, Chicago, entre otros. Estos beneficios gratis son los llamados servicios ecosistémicos. La falta de ellos nos cuesta dinero y disminuyen la calidad de vida.





Cuando se entuban los ríos se pierden todos los servicios ecosistémicos que nos brindan. Como consecuencia, las lluvias producen encharcamientos e inundaciones, porque el agua no tiene con qué detenerse y ni puede infiltrarse (introduciéndose) a nuestro sobreexplotado acuífero. También se evita que las fugas de agua se detecten porque van directo al río entubado. Esto nadie lo ve y por lo tanto no interesa a los tomadores de decisión, pero llega un momento en que el problema se revienta. No tener un río también reduce la calidad de vida, porque en lugar de tener sauces llorones con aves, tenemos microbuses y con cumbias a todo volumen.
Agua limpia que brota de las instalaciones del drenaje perimetral (obra pendiente) a la orilla del río Magdalena, en La Cañanda, Magdalena Contreras (Foto: M Mazari)

No es que los tomadores de decisiones no lo entiendan. Hemos escuchado a José Luis Luege (director de la CONAGUA y supuesto candidato a la jefatura del GDF) con discursos en los que defiende a los ríos con los argumentos arriba esgrimidos. Pero hace lo contrario: los entuba.
Asentamientos irregulares (Foto M.Mazari)

En mayo, el New York Times publicó una nota sobre Elias Cattan, Delfín Montaña y Lucie Nguyen que proponen que Viaducto vuelva a ser un río abierto (), sueño que nos encantaría ver antes de morir. A la par es necesario defender a los pocos ríos que nos quedan. En particular el Magdalena que es el más grande de todos ellos. Pero esto, otra vez, recae en los ciudadanos:  primero, el entender que los ríos no son el enemigo y segundo, la responsabilidad de evitar que sean destruidos inmisericordemente por los tomadores de decisión.

Entubar los ríos nunca ha sido una solución sustentable, por más que los tubos tengan “tecnología de punta” y “sean verdes”.

1 comment:

  1. Vivo en San Bernabé, entre la escuela Green Hills y Magnolia. Atrás de nuestras casas, entre ese colegio y la calle de Magnolia, hay una barranca o cañada que se conoce por los viejos del pueblo como La Coyotera. No parece ser un afluente del Magdalena en términos de que sea un riachuelo, sino un espacio natural en que escurre el agua de la Sierra de Contreras... Ahora corre por el lecho del anterior escurrimiento en que jugaban los niños, aguas negras y "grises".
    La cañada de La Coyotera está abierta en ese tramo,para en Magnolia entrar a dos grandes tubos. Creo que de ahí viaja y llega hasta los Viveros, en Coyoacán.
    Además de ser agua sucia, y con olores fétidos - aunque con un sonido precioso de agua que corre - suele estar llena de basura.
    Varias veces las casas de Magnolia que dan frente a la entubadura del agua se inundan, sobre todo en tiempos de muchos aguaceros... Pienso que valdría la pena conservar esa cañada, salvarla, mandar aguas negras y otras por un sistema de drenaje, y hacer al lado del escurrimiento natural, unas veredas por las que se podría pasear. Temo que pronto sea entubado y, en consecuencia, pase por encima de la cañada una calle y sus consecuentes cohes.
    Si puedo ayudar, díganme cómo, pues mis vecinos podrían estar interesados.
    Manuel Gil Antón.
    San Bernabé 872, casa 29
    5668 9183
    manuelgil55@yahoo.com

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