Monday, August 1, 2011

Las joyas de la MIA de la Supervía 5: Todos estábamos equivocados


Hemos vivido en el error.

Los efectos negativos de carreteras como la Supevía no se basan en fraccionar el bosque, ni reducir la infiltración del suelo, ni aumentar la utilización del automóvil, ni aumentar la posibilidad de extinción de 29 especies que están en peligro, tampoco el talar más de 60 mil encinos nativos de México. Esos no son efectos relevantes.

La consultora SIGEA no ilustra con los verdaderos efectos negativos en el tercer y cuarto párrafos de la página 178 de la MIA de la Supervía. Por ser obras de arte los repito a continuación.

 "...Más sin embargo, las perspectivas en el futuro predecible son, que al igual que el resto de las obras viales en la Ciudad de México y su zona metropolitana, no se vislumbra un comportamiento diferente para esta vialidad, en donde la presencia de anuncios a todo lo largo de su recorrido, incrementen en magnitud e importancia el impacto adverso global.

Resulta paradójico, que a menudo el impacto por las obras motivadas por los anuncios tengan por proyección de sombras, reducción de visibilidad de los paisajes, etc., mayores efectos ambientales que las propias obras viales..."

El primer párrafo demuestra el legado de Elba Esther en la educación del español, en particular en redacción. En esa maraña de palabras se anuncia lo que es la verdadera joya, que está escrita en el segundo párrafo: la sombra que producen los espectaculares afecta más que la carretera misma.

!Esto es un cambio de paradigma! Bajo este razonamiento, la solución ecológica a nuestros problemas se basaría en  prohibir los espectaculares.

Es triste que existan estos argumentos tan absurdos en un documento que evalúa la pertinencia de una construcción que partirá en dos la última cañada que sobrevive en la ciudad de México. Estos argumentos son el resultado de lo que está pasando en todo el país con las Manifestaciones de Impacto Ambiental. En lugar de que las MIAs sean instrumentos de evaluación, son instrumentos de justificación ante gobiernos complacientes que aceptan argumentos ridículos y torcidos ante algo que es completamente injustificable.

Es por esto necesario que la sociedad influya para que las MIAs no se vuelvan actos burocráticos de las empresas. Las MIAs deben de ser  evaluadas por personas que no tengan ningún interés en la obra. Los gobiernos sí tienen interés, la prueba son los anuncios sobre sus logros de cada año en los informes de gobierno.

Esta será la última joya que voy a publicar por lo pronto. No es que no haya más, pero creo que vale la pena comenzar a hablar de problemas graves que están sucediendo en el DF.

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