Thursday, February 16, 2012

¿El Suelo de Conservación de la Ciudad de México sólo sirve para el Gotcha?


Recuerdo de niño en una noche de viernes, mis papás les comentaban a unos tíos sobre un sitio que habían descubierto para hacer un picnic se llamaba El Ajusco. Decían que no estaba tan lejos de la ciudad y que se podía ir ahí pues era seguro. Ese fin de semana fuimos a conocer la montaña y quizá fue uno de los días que marcó mi ruta a la biología. Cerca estaban el valle de zacatonales característicos de una montaña alta, y un poco más abajo los bosques de pinos, y salpicando toda el área las piedras con grafiti de “Juan estuvo aquí” o “Te amo Gloria”. Era la combinación perfecta de un lugar natural que ya había recibido los embates de la urbanización.

Lluvia sobre el valle de México pintura del Dr. Atl (vayan a ver la exposición)

Hoy en día ya no se cumplen las dos condiciones que motivaron a mis padres a ir. Ya no está tan lejos de la ciudad: está en la ciudad. Y no es nada seguro ir ahí. ¿que pasó en tan pocas décadas?

Mi explicación es esta cultura que desprecia lo natural que nos invadió de manera inmisericorde. Los capitalinos vemos a los bosques como áreas de entretenimiento. Los bosques son sitios ideales para jugar “gotcha” o montar una cuatri-moto o echarse unas quesadillas, amortiguando el frío con unas chelas o de perdida un café. Nunca nos fijamos en los árboles o si hay animales.
Gotcha Ajusco (foto: www.montero.org.mx)

Bajo esta conciencia colectiva es muy explicable porque no existe una indignación social, mucho menos una respuesta organizada contra la creciente invasión urbana a los bosques. 

Pero estos bosques siguen siendo pieza fundamental para que la ciudad subsista. Son tan importantes que legalmente están protegidos por ley al estar dentro de la categoría de Suelo de Conservación definido en el Programa General de Ordenamiento Ecológico del DF (PGOEDF). Este suelo de conservación abarca cerca del 59% del DF. De manera increíble esta categoría se hizo oficial hasta el año 2000, aun cuando desde los setenta (cuando mis padres descubrieron el Ajusco) habían comenzado a buscar formas legales de mantener estos bosques.

Con todo y categorización legal seguimos viendo la invasión capitalina a estos bosques.  Del 2005 al 2009 este suelo de conservación cedió 15% su área al urbanismo. La invasión fue generada por todas clases sociales desde aquellos grupos clientelares que les prometen vivienda a cambio de voto, hasta unidades habitacionales exclusivas que prometen vivir a lado del bosque (que pronto desaparecerá).

¿porqué preocuparnos si solo estamos perdiendo terrenos para el gotcha? La importancia de estos bosques va más allá del entretenimiento. Principalmente como captador de agua para al acuífero del cual tomamos agua los capitalinos.

Según la SMA del DF en un reporte del 2000 el Suelo de Conservación llueve cerca de 50 metros cúbicos por segundo. Un metro cúbico es como un tinaco normal. Así llueven en promedio unos 50 tinacos por segundo en esta área y sólo en el DF se usan unos 35 tinacos por segundo.

Ahora bien, no toda el agua de lluvia en el suelo de conservación se infiltra, parte del agua escurre y otra se evapora. En las zonas con suelos impermeables el agua no se va al subsuelo sino que forma ríos si el terreno es escarpadas y lagos si el terreno es un valle. El río de la Magdalena es un buen ejemplo de este tipo de suelos, mientras que el lago de Xochimilco es el ejemplo del agua en el valle.

En las zonas con suelos permeables como la zona del Chichinautzin y las faldas del Ajusco en donde el agua entra más fácil al acuífero. Estas zonas son de vital importancia para la recarga del acuífero.

El suelo del bosque funciona como una esponja
Los árboles del bosque tienen un papel central para que el agua juegue a nuestro favor en lugar de ser nuestro enemigo. La vegetación detiene la velocidad del agua en una lluvia. Un bosque va deteniendo la velocidad del agua desde la copa de los arboles, con las hojas y los troncos. El suelo boscoso también atrapa el agua puesto que es una mezcla de hojas, hongos, raíces, plantas, que funcionan como una esponja. Así, la lluvia torrencial se va frenando, dándole tiempo al subsuelo a recibir poco a poco para la infiltración al acuífero.


Debajo de la esponja, está el suelo permeable o impermeable. En un suelo impermeable el agua se drena rumbo a los ríos que, si están saludables, también reducen la velocidad del caudal pues nunca son rectos y siempre tienen plantas y que además van purificando el agua al funcionar como filtros.

En este tipo de suelos/esponja el agua se retiene durante varios meses mientras va drenándose al río poco a poco. Así, el río tendrá agua aún cuando no llueva.
Incluso la vegetación sobre el suelo rocoso retiene el agua

Por el contrario, una región urbanizada impide que el agua se retenga, corriendo de manera acelerada por el pavimento o por el drenaje sin ningún obstáculo. En menos de dos horas llega a las zonas bajas que irremediablemente se inundan. Cualquier persona que haya estado en la carretera Picacho-Ajusco en una lluvia moderada lo ha visto. El caudaloso río sobre la carretera es el resultado de las aguas que en lugar de detenerse en un suelo absorbente de un bosque corren libres por tuberías de desagüe de las casas y por el asfalto. La consecuencia es una constante inundación en el paso a desnivel de periférico.

Pero el agua no es el único servicio que provee este ecosistema que es el Suelo de Conservación. También regula el clima, lo que hace que los inviernos sean menos fríos y la época de secas menos caliente. Así como reduce la velocidad del agua, también reduce la velocidad del viento por lo tanto los bosques reducen tolvaneras en la ciudad. Finalmente, los bosques proveen de biodiversidad de múltiples especies animales y plantas. Esto puede sonar poco práctico en una sociedad que lo importante es el crecimiento económico y no la calidad de vida. Pero la diversidad está directamente ligada a nuestra cultura y es nuestro capital natural necesario para la conservación.

Si queremos tener agua en el futuro y reducir las inundaciones en el largo plazo, no podemos permitir que esta región siga urbanizándose al garete de líderes invasores o de constructoras elitistas. El buen uso del Suelo de Conservación no sólo nos permitirá echarnos unas quesadillas de sesos y de huitlacoche sin tener que viajar hasta Oaxaca, también nos dará agua en el futuro.

Saturday, February 4, 2012

¿Porque hay más calles pero el tráfico está peor?

La respuesta parcial a esta pregunta se puede ver en el siguiente video producido por TEDx.



El video ayuda a comprender porque una relación aparentemente simple como es el de autos y calles, es en realidad un sistema muy complejo. De hecho matemáticos como John Nash (el personaje de "Mentes Brillantes") han realizado modelos matemáticas que intentan explicar el tráfico con relación a las calles.

Relación sencilla: Más calles = más rápido, pero no es así. 

Parecería que el tráfico está lejos de ser un problema que nos atañe a los ecólogos, pero no es así. Tanto el tráfico como los ecosistemas son complejos y es necesario comprenderlos para tener una mejor calidad de vida. El habitar un ecosistema urbano como la Ciudad de México necesita evaluar los efectos que tienen los segundos pisos y supervías en la naturaleza.

Más calles = tráfico inducido, expansión de ciudad y más autos = peor tráfico.

El video no hace una evaluación puntual (por ejemplo, cambios de CO2; o menos infiltración de agua por cada metro de calle) hace una evaluación ecosistémica, es decir a otra escala. Esto permite entender el problema de manera global.

Así, lejos de ser una solución al tráfico, la construcción de segundos pisos y supervías está generando más problemas en el ecosistema urbano. Estos problemas los vamos a sufrir en un futuro y los vamos a trasmitir a nuestros hijos.

En este video también hay una solución parcial que ya se aplica en varias partes del mundo.